En breve saldrá un libro denominado USO SUSTENTABLE DE RUMIANTES DOMÉSTICOS Y SILVESTRES EN MÉXICO de la cual soy un colaborador y que hemos escrito un capitulo del mismo, del cual les adelanto un poco de su contenido.
DIVERSIDAD PRODUCTIVA EN LOS SISTEMAS AGROPECUARIOS VIGENTES DE
LA REGIÓN XIV TULIJÁ-TSELTAL-CH´OL EN CHIAPAS, MÉXICO.
La región socio-económica XIV denominada Tulijá-Tseltal-Ch´ol
al norte del Estado de Chiapas, en el sureste de México, se le identifica como
una de las regiones con mayor diversidad biocultural del sureste mexicano, ya
que en ella confluyen las etnias Tseltal, Ch´ol y en menor medida la Tsotsil
conjuntadas con una cultura mestiza y de descendientes europeos, principalmente
alemanes, que llegaron a fines del siglo XIX y contribuyeron a la conformación
de los sistemas productivos vigentes de la región, que han derivado en una gran diversidad de actividades socioeconómicas,
desde café, milpa, árboles frutales, plantas medicinales, diversidad de
especies animales domésticas y silvestres hasta zonas de conservación con
árboles originarios de la región.
La interacción de estos
componentes determinan los sistemas de producción y esto a su vez define la
organización de la variedad de cultivos y animales que se encuentran presentes
como elementos que imprimen la dinámica de todo el sistema, y que impactan en
las expresiones culturales de estos pueblos. En otras palabras, los
ecosistemas regionales sostienen una diversidad de sistemas productivos cuyas
bases se asientan en la mega diversidad y heterogeneidad biológica - cultural, por lo consiguiente, sustentan las múltiples
formas de organización técnica y económica de la producción.
Los elementos que las conforman guardan cualidades y rasgos
irrepetibles producto de la diversidad biocultural de sus componentes que
interactúan y se influyen mutuamente originando un vasto entorno productivo
cuyas raíces, posiblemente, se nutren en buena medida de conceptos propios de
los sistemas Mesoamericanos. No obstante, también comparten rasgos y
propiedades que las hacen semejantes en algunos aspectos y sus semejanzas
permiten agruparlas para diversos propósitos por lo que es indispensable
conocer a detalle la realidad productiva e identificar los patrones productivos
y factores limitantes en la que se encuentran sin dejar de lado el entorno
biocultural en el que concurren para entender la diversidad de sus formas de
organización para la producción.
Por lo consiguiente, un elemento central que se debe tener
presente es la aportación indígena a estos sistemas, es decir, la visión que
las etnias mantienen a partir de sus formas de relacionarse con la naturaleza,
del conocimiento construido y readaptado a través del trabajo diario, la
autonomía económica y cultural que prevalece en las comunidades sobre todo
aquellas que han permanecido aisladas o marginadas. A ello se suma la
vinculación ejercida entre la producción (el aprovechamiento de los recursos
naturales para proveerse y cubrir las necesidades familiares y de la comunidad)
así como las formas de adoptar y adaptar las técnicas y conocimientos de otros
grupos culturales a sus modos de producción. En este contexto, se
espera que los elementos que confluyen en estos sistemas posean características
que conservan cualidades y propiedades que las hacen semejantes e incluyen
otros rasgos bien diferenciados.
Una de las premisas centrales del presente trabajo es
precisamente la identificación y análisis de los diferentes sistemas
agropecuarios, en particular el uso de los animales domésticos como componente
básico, a partir del análisis de indicadores socioeconómicos en el marco de una
visión de búsqueda y concepción de soluciones apropiadas a las condiciones de
cada una de las clasificaciones que se realicen especialmente en sistemas
campesinos indígenas en los cuales el acceso a recursos económico financieros
para la puesta en marcha de proyectos representan los mayores costos.
Antecedentes
De acuerdo con la división regional que ha hecho el gobierno
del Estado de Chiapas la región XIV denominada Tulijá-Tseltal-Ch´ol presenta un
interesante contraste climatológico y geográfico, desde el punto de vista de la
producción ganadera con climas que van desde los muy fríos en la región de Tumbalá que alcanza
escarpados a más de 1500 metros sobre el nivel del mar como los cálidos del
Valle del Tulijá a 19 msnm por lo que los agrosistemas regionales ofrecen un
entorno heterogéneo para el desarrollo de sistemas productivos agropecuarios, con
una gran variedad de fuente de alimentación como el Chanté (Gliricidia sepium) y las Acacias (Acacia spp) que son fuentes de
nutrientes alternativos de bajo costo (Perezgrovas, 1999), susceptible de ser
aprovechados por especies domésticas como el ganado bovino. Además de contar
para los mismos fines con un gran número de pastos nativos e introducidos muy
útiles en sistemas de pastoreo.
La región se compone de siete municipios, Salto de Agua,
Tila, Tumbalá, Sabanilla, Yajalón, Chilón y Sitalá ubicados entre los 16° 04’ y
17° 56’ latitud N, y entre los 90° 22’ y 92° 42’ longitud O (CEIEG, 2012). Tiene
una extensión de 4,673.01 km2 y sus principales actividades
económicas son la agrícola, ganadería, forestal y turística.
Se ha reconocido que la disposición estructural de los
componentes y la interacción con la que concurren los sistemas productivos de
esta región surgen de una de las mayores diversidades biológicas y culturales
del país (Boege, 2006), en la que confluyen tres etnias de origen
mesoamericano: Tseltal, Chol y Tsotsil. De igual manera se reconocen además de
estos grupos étnicos otras culturas que comparten este territorio, por un lado,
la llamada cultura mestiza y por otra la de los descendientes europeos,
principalmente alemanes, que llegaron a esta región a fines del siglo XIX (De Vos, 1988), por lo que los
sistemas productivos actuales en esta región se nutren a partir de las
aportaciones tanto de conocimientos como de experiencias de esta diversidad
cultural que los configuraron y enriquecieron y por lo tanto sustentan las
varias formas de organización técnica y económica de la producción, además de
la diversidad de sus expresiones culturales que se observa en el diario caminar
por sus comunidades y poblaciones.
A partir de esta diversidad derivan los componentes que
conforman sus sistemas productivos en la que destaca la ganadería bovina combinada
con actividades de tipo agrícola como el café, maíz, frijol, frutales,
hortalizas, otros productos y que ocupa un poco más de la mitad de la
superficie de uso agropecuario (Velazquez, 2015), si se considera que en todas las
unidades de producción agropecuaria permea y atraviesa está actividad ganadera inmersa
en diversos modelos de producción que van desde el tipo campesino indígena
hasta el modelo pre-empresarial que aquí concurren (Velazquez y Perezgrovas,
2015).
Otras especies animales que se observan en estos sistemas
son las aves (gallinas, guajolotes y patos), y el cerdo; aunque su aportación
es mínima, son utilizadas para el autoconsumo y solo las hay en aquellas
unidades de producción en las que allí vive el propietario. No obstante, destacan
y son un soporte para la economía de las familias de la región, en particular
las de los campesinos indígenas, cuando provienen de las áreas de traspatio en
la que se puede encontrar aves como gallinas, guajolotes, cerdos y en menor
medida patos y componentes verdes de gran variedad como frutales, hortalizas,
plantas medicinales y de ornato. Es por ello que el traspatio debe ser estudiado
como una parte integral de los sistemas productivos regionales junto a los que
se ubican en superficies de mayor tamaño especialmente aquellas que se
reconocen como sistemas campesinos ya que además de ser el epicentro de la
familia también aporta de manera sustancial para el ingreso bien sea aportando
en especie para el sustento o con la venta de excedentes en su caso.
Continuara... en el próximo libro que saldrá a la luz en breve...
