viernes, 29 de abril de 2016

Conociendo los sistemas productivos agropecuarios de una región indígena en el sureste mexicano

Folletos informativos que se están cocinando en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Yajalón de la Universidad Intercultural de Chiapas CONOCIENDO LOS SISTEMAS PRODUCTIVOS AGROPECUARIOS DE UNA REGIÓN INDÍGENA EN EL SURESTE MEXICANO que se realiza muchas veces con la colaboración de tesistas y de la cual se ha logrado obtener información interesante acerca de estos sistemas que perviven en esta hermosa región del sureste mexicano


En breve saldrá un libro denominado USO SUSTENTABLE DE RUMIANTES DOMÉSTICOS Y SILVESTRES EN MÉXICO de la cual soy un colaborador y que hemos escrito un capitulo del mismo, del cual les adelanto un poco de su contenido.


DIVERSIDAD PRODUCTIVA EN LOS SISTEMAS AGROPECUARIOS VIGENTES DE LA REGIÓN XIV TULIJÁ-TSELTAL-CH´OL EN CHIAPAS, MÉXICO.



La región socio-económica XIV denominada Tulijá-Tseltal-Ch´ol al norte del Estado de Chiapas, en el sureste de México, se le identifica como una de las regiones con mayor diversidad biocultural del sureste mexicano, ya que en ella confluyen las etnias Tseltal, Ch´ol y en menor medida la Tsotsil conjuntadas con una cultura mestiza y de descendientes europeos, principalmente alemanes, que llegaron a fines del siglo XIX y contribuyeron a la conformación de los sistemas productivos vigentes de la región, que han derivado en una gran diversidad de actividades socioeconómicas, desde café, milpa, árboles frutales, plantas medicinales, diversidad de especies animales domésticas y silvestres hasta zonas de conservación con árboles originarios de la región.


La interacción de estos componentes determinan los sistemas de producción y esto a su vez define la organización de la variedad de cultivos y animales que se encuentran presentes como elementos que imprimen la dinámica de todo el sistema, y que impactan en las expresiones culturales de estos pueblos. En otras palabras, los ecosistemas regionales sostienen una diversidad de sistemas productivos cuyas bases se asientan en la mega diversidad y heterogeneidad biológica - cultural,  por lo consiguiente, sustentan las múltiples formas de organización técnica y económica de la producción.


Los elementos que las conforman guardan cualidades y rasgos irrepetibles producto de la diversidad biocultural de sus componentes que interactúan y se influyen mutuamente originando un vasto entorno productivo cuyas raíces, posiblemente, se nutren en buena medida de conceptos propios de los sistemas Mesoamericanos. No obstante, también comparten rasgos y propiedades que las hacen semejantes en algunos aspectos y sus semejanzas permiten agruparlas para diversos propósitos por lo que es indispensable conocer a detalle la realidad productiva e identificar los patrones productivos y factores limitantes en la que se encuentran sin dejar de lado el entorno biocultural en el que concurren para entender la diversidad de sus formas de organización para la producción.


Por lo consiguiente, un elemento central que se debe tener presente es la aportación indígena a estos sistemas, es decir, la visión que las etnias mantienen a partir de sus formas de relacionarse con la naturaleza, del conocimiento construido y readaptado a través del trabajo diario, la autonomía económica y cultural que prevalece en las comunidades sobre todo aquellas que han permanecido aisladas o marginadas. A ello se suma la vinculación ejercida entre la producción (el aprovechamiento de los recursos naturales para proveerse y cubrir las necesidades familiares y de la comunidad) así como las formas de adoptar y adaptar las técnicas y conocimientos de otros grupos culturales a sus modos de producción. En este contexto, se espera que los elementos que confluyen en estos sistemas posean características que conservan cualidades y propiedades que las hacen semejantes e incluyen otros rasgos bien diferenciados.


Una de las premisas centrales del presente trabajo es precisamente la identificación y análisis de los diferentes sistemas agropecuarios, en particular el uso de los animales domésticos como componente básico, a partir del análisis de indicadores socioeconómicos en el marco de una visión de búsqueda y concepción de soluciones apropiadas a las condiciones de cada una de las clasificaciones que se realicen especialmente en sistemas campesinos indígenas en los cuales el acceso a recursos económico financieros para la puesta en marcha de proyectos representan los mayores costos.


Antecedentes



De acuerdo con la división regional que ha hecho el gobierno del Estado de Chiapas la región XIV denominada Tulijá-Tseltal-Ch´ol presenta un interesante contraste climatológico y geográfico, desde el punto de vista de la producción ganadera con climas que van desde los  muy fríos en la región de Tumbalá que alcanza escarpados a más de 1500 metros sobre el nivel del mar como los cálidos del Valle del Tulijá a 19 msnm por lo que los agrosistemas regionales ofrecen un entorno heterogéneo para el desarrollo de sistemas productivos agropecuarios, con una gran variedad de fuente de alimentación como el Chanté (Gliricidia sepium) y las Acacias (Acacia spp) que son fuentes de nutrientes alternativos de bajo costo (Perezgrovas, 1999), susceptible de ser aprovechados por especies domésticas como el ganado bovino. Además de contar para los mismos fines con un gran número de pastos nativos e introducidos muy útiles en sistemas de pastoreo.


La región se compone de siete municipios, Salto de Agua, Tila, Tumbalá, Sabanilla, Yajalón, Chilón y Sitalá ubicados entre los 16° 04’ y 17° 56’ latitud N, y entre los 90° 22’ y 92° 42’ longitud O (CEIEG, 2012). Tiene una extensión de 4,673.01 km2 y sus principales actividades económicas son la agrícola, ganadería, forestal y turística.


Se ha reconocido que la disposición estructural de los componentes y la interacción con la que concurren los sistemas productivos de esta región surgen de una de las mayores diversidades biológicas y culturales del país (Boege, 2006), en la que confluyen tres etnias de origen mesoamericano: Tseltal, Chol y Tsotsil. De igual manera se reconocen además de estos grupos étnicos otras culturas que comparten este territorio, por un lado, la llamada cultura mestiza y por otra la de los descendientes europeos, principalmente alemanes, que llegaron a esta región a fines del siglo XIX (De Vos, 1988), por lo que los sistemas productivos actuales en esta región se nutren a partir de las aportaciones tanto de conocimientos como de experiencias de esta diversidad cultural que los configuraron y enriquecieron y por lo tanto sustentan las varias formas de organización técnica y económica de la producción, además de la diversidad de sus expresiones culturales que se observa en el diario caminar por sus comunidades y poblaciones.


A partir de esta diversidad derivan los componentes que conforman sus sistemas productivos en la que destaca la ganadería bovina combinada con actividades de tipo agrícola como el café, maíz, frijol, frutales, hortalizas, otros productos y que ocupa un poco más de la mitad de la superficie de uso agropecuario (Velazquez, 2015), si se considera que en todas las unidades de producción agropecuaria permea y atraviesa está actividad ganadera inmersa en diversos modelos de producción que van desde el tipo campesino indígena hasta el modelo pre-empresarial que aquí concurren (Velazquez y Perezgrovas, 2015).


Otras especies animales que se observan en estos sistemas son las aves (gallinas, guajolotes y patos), y el cerdo; aunque su aportación es mínima, son utilizadas para el autoconsumo y solo las hay en aquellas unidades de producción en las que allí vive el propietario. No obstante, destacan y son un soporte para la economía de las familias de la región, en particular las de los campesinos indígenas, cuando provienen de las áreas de traspatio en la que se puede encontrar aves como gallinas, guajolotes, cerdos y en menor medida patos y componentes verdes de gran variedad como frutales, hortalizas, plantas medicinales y de ornato. Es por ello que el traspatio debe ser estudiado como una parte integral de los sistemas productivos regionales junto a los que se ubican en superficies de mayor tamaño especialmente aquellas que se reconocen como sistemas campesinos ya que además de ser el epicentro de la familia también aporta de manera sustancial para el ingreso bien sea aportando en especie para el sustento o con la venta de excedentes en su caso.
Continuara... en el próximo libro que saldrá a la luz en breve...